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CIUDADES
HUANCAVELICA
Verdes pastos y fértiles cultivos forman un calado
perfecto en los campos de Huancavelica. Los pastores
vigilan el ganado en las alturas mientras el viento
cortante de la puna, las tierras altas, sopla entre
las montañas. La ciudad de Huancavelica, capital
del departamento del mismo nombre, es uno de esos pueblos
en constante lucha por alcanzar el pleno desarrollo
que su geografía permite y la pujanza que su
gente merece. De origen colonial, la ciudad fue durante
el s. XVI, apenas un lugar de paso para los conquistadores
hasta que se encontraron en los alrededores yacimientos
de plata que permitieron el establecimiento de mineros,
arrieros y comerciantes.
En la actualidad, la mayoría
de la población de Huancavelica se dedica a la
agricultora y a la minería y conserva intactas
muchas de sus costumbres y tradiciones. Las unidades
de transporte terrestre suelen llegar hasta la Plaza
de Armas, donde el visitante es recibido con la habitual
calidez de los habitantes de la sierra peruana y puede
empezar un recorrido por las iglesias y casonas coloniales,
muchas de ellas construidas en los siglos XVI y XVII,
o si lo prefiere, viajar en automóvil a las afueras
de la ciudad en busca de los vestigios arqueológicos
que se encuentran en la zona. Algunos de ellos, como
las ruinas de Incahuasi, o el complejo arqueológico
de Inkañan Uchkus, se ubican a pocos kilómetros
de la ciudad y son de fácil acceso.
Pero es en sus fiestas populares,
en las que el visitante puede disfrutar tanto del colorido
y la alegría de su gente como de las bondades
culinarias del lugar: Imprescindibles probar la Ropa
Vieja (guiso de carne con papas, menestras y arroz)
y la tradicional Pachamanca. Huancavelica es una de
esas ciudades en las que el viajero es siempre bien
recibido y en la que siempre se encontrará una
razón para volver.
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